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La XXV Asamblea General de la Iglesia Metodista del Perú terminó el domingo 23 de febrero con metas claras sobre el trabajo que debe priorizarse y una línea de partida definida, pero también con signos de esperanza que pueden ser los que impulsen las tareas a realizar. Empezando por estos últimos, los signos se vieron en la composición de la asamblea y en la ordenación de nuevos presbíteros y presbíteras: la mayoría de delegados y delegados no era esta vez de zonas urbanas sino de las zonas andinas. Hubo paridad en la composición del grupo de nuevos integrantes del cuerpo…
