La incredulidad en la resurrección que mostraron los discípulos, quienes no comprendieron lo que había pasado, no hicieron nada, ni aún después de saber que la tumba estaba vacía; es el tema de la reflexión del Obispo de la Iglesia Metodista del Perú, Reverendo César Llanco Zavaleta:
Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe. El Evangelio de Juan en el capítulo 20 cuenta el relato de la resurrección, que tenemos hoy como lectura en esta celebración tan especial de la Resurrección. Y nos dice que María Magdalena fue temprano al sepulcro y vio que la piedra estaba movida y fue corriendo a avisar a los discípulos. Luego corrieron Pedro y el discípulo cercano a Jesús. Entró primero el discípulo cercano a Jesús, vio la piedra movida y vio las sábanas que estaban en el suelo. Finalmente entró Pedro y después de ver la piedra movida, la sábana en el suelo vio el sudario que estaba en un lado, acomodado en un lugar de la tumba.
El relato termina en este fragmento diciendo que después de haber visto estas cosas ellos regresaron a sus casas y solo estuvieron convencidos de que Jesús no estaba más y se quedaron ahí, en casa. Este detalle es importante al leer el relato de la resurrección porque refleja la falta de comprensión. El mismo texto lo dice, falta de comprensión de lo que significa la resurrección. La resurrección confirma que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios y que ha vencido a la muerte. Pero los discípulos en un primer momento, a pesar de esas señales, no lo entendieron. Pasaron un proceso todavía para que estuvieran convencidos firmemente y luego salieron, fueron movilizados por el Cristo resucitado para anunciar el Evangelio y transformar la vida de la comunidad.
Hermanos y hermanas: puede pasar que nosotros hablamos de la resurrección. Podríamos ver algunas señales a nuestro alrededor. Pero todavía nos quedamos en casa tranquilos. Inmóviles.
¡Dejemos que la resurrección de Cristo realmente nos movilice hacia algo diferente! Que ese convencimiento real de que Cristo ha resucitado y es el hijo de Dios nos permita también compartir la vida que él trae para este mundo porque ha vencido a la muerte.
Creemos en una vida eterna pero creemos también en el aquí y ahora que se anuncia, que se proclama y pronto, pronto, tenemos esperanza en la plenitud del Reino de Dios. Pero trabajemos respondiendo a las necesidades de nuestra comunidad en lo cotidiano. En el lugar donde el Señor nos ha puesto. Que ése sea nuestro sentir. El sentir que une en Cristo Jesús.
Que el Señor les bendiga, hermanos y hermanas.
Pastor César Llanco Zavaleta
Obispo de la Iglesia Metodista del Perú


