“Por favor, avísenle a mi hijo, que vendrá hoy para la clase de inglés, que voy a estar por aquí afuera”, pide una señora en la puerta de la Iglesia Metodista del Perú – Breña un sábado por la tarde y se instala en la vereda para ofrecer sus productos, que vende en forma ambulatoria. Su hijo es uno de los 15 niños, niñas y adolescentes que estudian inglés en esta iglesia desde abril. Esta madre quiere que él tenga más oportunidades que ella cuando crezca y por eso lo ha inscrito en este curso gratuito que dicta ahí la profesora Giosiana Ghisolfi.

Esta voluntaria italiana llegó a Perú el 12 de abril pasado. Es miembro de la Iglesia Metodista de Milán y ofreció realizar un voluntariado para la Iglesia Metodista del Perú como profesora de inglés tras conocer a un grupo de peruanos. Nuestra iglesia recibió sus referencias a través de una carta enviada por la reverenda Sofía Langeneck, pastora metodista en Milán.
En Lima fue recibida en la Casa Metodista y comenzó a dictar clases de inglés para niños de 2°, 3° y 4° grado de primaria en el Colegio María Alvarado.
Giosiana quería hacer más y así se lo dijo al pastor Herold Ambrocio al asistir a los cultos de la IMP Breña. El pastor pensó en los niños de la comunidad, algunos de los cuales acuden a la iglesia a jugar en la cancha deportiva y estudian en colegios del Estado. Pagar clases de inglés en un instituto particular estaría fuera de las posibilidades de sus familias. En Perú los alumnos de secundaria del sistema estatal reciben 2 horas de clases de inglés a la semana. Los de primaria del mismo sistema público no estudian inglés.

Hay alegría en el grupo de niños, niñas y adolescentes de la comunidad que acuden a aprender inglés los miércoles y sábados. A los que estudian inglés en el colegio les sirve de refuerzo y los que no llevan esta materia comenzaron a aprender el idioma.
También Giosiana está contenta. Ella vive con sus padres en un pueblo ubicado a 60 km de la ciudad de Milán. Trabaja dictando clases particulares de inglés y también cuidando y cosechando plantas en el campo. Anteriormente realizó un voluntariado en Ghana, Africa. Quiere ser misionera. Le gusta Lima, le gusta apoyar a los niños del Colegio María Alvarado y de la comunidad de Breña enseñando inglés y le gustan también los cultos metodistas en Perú. En su país la congregación no canta en los cultos, cuenta. Cuando regrese a Italia, en julio próximo, tendrá mucho que contar.
