El pueblo de Israel aprendió muchas cosas durante su travesía de 40 años en el desierto, entre ellas a ser agradecidos, a compartir el trabajo entre varios para que no fuera carga a nadie, a establecer leyes para asegurar la justicia para todos, y a valorar y utilizar los diversos talentos del pueblo. Aprendieron a confiar en Dios, en su cuidado, y a seguir sus preceptos y leyes.
En esta nueva entrega preparada por la Comisión Nacional de Educación Cristiana para niños y niñas entre 7 y 12 años que participan en las escuelas dominicales continúa desarrollándose la historia del éxodo como ejemplo del camino que podemos trazar en la vida al ir tomados de la mano de Dios, proveedor, justiciero, quien nos enseña a compartir.
Las lecciones bíblicas se transmiten también a través de juegos como el semáforo de la justicia, que tienen como objetivo ayudar a que los niños identifiquen situaciones justas e injustas. Los participantes deben accionar verde, naranja ó rojo ante circunstancias reales como que solo dejen jugar fútbol a los varones, que haya burlas si un niño no lee tan rápido como los demás o que se diga a las niñas que deben ayudar a lavar platos pero los niños no. Otro juego es la Cadena de manos que ayudan, una cadeneta formada entre todos con manos dibujadas sobre las que se escribe posibles acciones de apoyo.
Contenido
- Lección 1: Cuando confiamos, Dios provee
- Lección 2: Cuando compartimos el trabajo, todo es más fácil
- Lección 3: Cuando pedimos justicia, Dios nos escucha
- Lección 4: Dios nos da talentos para servirle




