Para transmitir a los niños y niñas las enseñanzas de Jesús en el Sermón del Monte la Comisión Nacional de Educación Cristiana seleccionó cinco cualidades del cristiano que fueron señaladas por el maestro en esta conocida predicación: el servicio (somos sal y luz), la templanza (tenemos que controlar emociones como el enojo), la honestidad (no jurar sino dar una palabra confiable), la humildad (reconocer nuestros errores y no juzgar a los demás) y la perseverancia (desarrollar el hábito de la oración, confiando en Dios).
Así como los discípulos fueron agentes activos y visibles, encargados de mantener vivos los valores del Reino y de traer luz a través de las buenas obras, los niños pueden ser sal y luz en su entorno.
Esta lección permite a las maestras la posibilidad de mostrar de formas muy concretas la importancia de la luz, como apagar las luces y encender una lámpara o armar una linterna de cartón con un tubo de papel higiénico y papel celofán. La luz encendida brilla en la oscuridad, así como la bondad y el amor iluminan el mundo.
También son muy motivadores los juegos para las otras lecciones, como las “Caritas de las emociones” que los más pequeños pueden jugar recortando y pegando figuras de emojis sobre palitos de helados para expresar distintas emociones y jugar a controlarlas. Y el “Teléfono descompuesto” (el conocido juego del “teléfono malogrado”) en el que se transmite un mensaje a lo largo de una fila de niños y niñas, para demostrar cómo un mensaje inicial puede deformarse al ser repetido por muchas personas, apartándose de la veracidad de lo que se quería transmitir. Y la verdad es importante porque genera confianza.
Contenido
Lección 1: Servicio, marcando la diferencia: Ciudadanos con sabor y destello divino
Lección 2: Templanza: Aprendo a controlar mi enojo
Lección 3: Honestidad: “Que tu sí sea sí”
Lección 4: Humildad: Miro mi corazón primero
Lección 5: Perseverancia: Las tres llaves del tesoro: ¡Pide, busca y llama!
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