El misionero metodista estadounidense William Taylor y su hermano Archibald llegaron al puerto del Callao el 3 de noviembre de 1877. Procedían de Nueva York. Su meta al dirigirse a la costa del Pacífico sudamericana era fundar la obra metodista en el Perú y Chile. No contaba en su viaje con el apoyo de la Iglesia Metodista estadounidense, iba por su propia decisión.
Ya para entonces Taylor tenía fama de ser un gran evangelista. Nacido en 1821 en Virginia, hijo de agricultores presbiterianos, por una decisión de su padre toda la familia se unió a la iglesia metodista. En 1846 la Conferencia de la Iglesia Metodista de Baltimore lo incorpora al ministerio metodista y lo envía a trabajar a California. Predicó tanto el evangelio en California que ésta llegó a ser conocida como “California Taylor”. Fue ordenado presbítero en 1846.

Convencido de la necesidad de extender la obra en los lugares más remotos del mundo, realizó varios viajes misioneros por lugares como Asia (1870), Africa y Oceanía (1863). Había pasado por Valparaíso, Chile, en 1847. Es probable que este viaje le hiciera poner sus ojos misioneros sobre la costa sudamericana del Pacífico Sur.
Con el tiempo fue consolidando la idea, para la que incluso pensó en una estrategia financiera: sería una “misión de autosostenimiento”. Como apoyo moral contaba con una carta de recomendación del presidente de los Estados Unidos, Rutherford Hayes, que le había gestionado un amigo.
El pastor Jorge Bravo consigna que Taylor inició su labor de predicación en el Callao, en 1877, en la misma capilla construida por los anglicanos, que había quedado sin atención pastoral.
Teniendo en la mira el trabajo de evangelización en Chile, Taylor permanece solo dos meses en el Callao y sigue camino, por mar, al sur. Al pasar por Mollendo y Tacna establece también misiones metodistas allí. Llegó a Chile en febrero de 1878 e inició su labor evangelizadora en Iquique.
Tras permanecer un tiempo en Chile, época durante la cual llegó a entrevistarse con el presidente Aníbal Pinto y con el ministro de Justicia e Instrucción Pública, Miguel Luis Amunátegui, para sentar bases para la labor educativa y la fundación de la Iglesia Metodista en ese país, William Taylor volvió a los Estados Unidos. Se detuvo algunos días en el Callao a ayudar a su hermano en la obra pastoral que ambos habían iniciado y luego prosiguió su camino.
Ya en Nueva York, se dedicó a una tarea que permitiría continuar las obras iniciadas: reclutar misioneros. En tanto no era una misión de la Iglesia Metodista de EE.UU., no habría dinero seguro para retribuir el trabajo que harían. Taylor esperaba contar con fondos prometidos por comités recolectores que había formado en las ciudades que recibirían a los misioneros; pero no todos cumplieron lo ofrecido. Aún así siguió adelante con el proyecto y en 1878 envió el primer contingente de misioneros y maestros a Perú y Chile.
A lo largo de 1879 esta docena de misioneros afrontaron diversos problemas: de salud, de adaptación y luego temas más graves como una peste de fiebre amarilla. Finalmente, estalló la Guerra del Pacífico, comprometiendo seriamente la situación en tierras peruanas. En Chile, se vieron afectada principalmente las obras iniciadas en el norte de este país. Las demás continuaron trabajando.
Las obras iniciadas en el Perú, afirma el pastor Jorge Bravo, se fueron clausurando poco a poco. La del Callao fue la que más tiempo permaneció. Estaba a cargo del Rev. J. M. Baxter, quien dejó finalmente Perú en 1887, “y con su partida se dieron por terminadas en el Perú las misiones de autosostén del Obispo William Taylor”, según el registro del pastor Bravo.
En julio del año siguiente, 1888, llegaron al Perú Francisco Penzotti y su familia; quien realizó el segundo y definitivo intento para establecer la obra metodista en Perú.
En 1898 las obras metodistas de Chile, Perú y Bolivia, fueron reconocidas por la Conferencia General de la Iglesia Metodista Episcopal de EE.UU. como la Conferencia Misionera Sudamericana Occidental.
William Taylor fue considerado el gigante misionero metodista del siglo XIX. Fue consagrado con el grado de Obispo para África y ejerció durante 12 años. Falleció el 18 de mayo de 1902 en Palo Alto, California, a los 81 años de edad.
Fuentes: Blog personal Rev. Jorge Bravo, Biblioteca Metodista Chile, Historia de la Iglesia Metodista de Chile 1878 – 1903 (Raimundo Valenzuela) y Colegio Metodista William Taylor (Chile)
Dibujo: Biblioteca Metodista Chile



