Diversas experiencias de aprendizaje fueron compartidas en el I Encuentro Nacional de Educación Cristiana

Un total de 40 maestras y maestros que participaron en el I Encuentro Nacional de Educación Cristiana (10 al 12 de julio) conocieron de primera mano experiencias de aprendizaje que ya está utilizando un grupo de profesoras en las clases de Escuela Dominical de las iglesias metodistas del Perú. Las y los docentes participaron también en clases modelo de los libros guía que elabora y distribuye la Comisión Nacional de Educación Cristiana cada mes con la especialista que asesora a este equipo de trabajo, la profesora Rut Mooney y también reflexionaron sobre la importancia de las edades y el contexto para abordar estas clases, tema que abordó Anahí Arboleda, profesora de Ministerio Educativo en el Seminario Teológico Wesleyano.

Experiencias de aprendizaje
Keila Cahuaya Camizán, María Fernanda Camizán, Esmeralda Cahuaya, Cielo Paredes y Flor Tiburcio son las cinco jóvenes del Distrito Costa Norte (de las iglesias metodistas de Piura, Chimbote y Tumbes) que se conocieron cursando estudios en la Escuela Misiológica que se lleva a cabo desde hace varios años en ese distrito y conectaron entre sí con la idea de presentar el mensaje de Dios en forma creativa para distintas audiencias, especialmente niños y adolescentes.
Fueron poniendo en práctica su propuesta en sus iglesias (IMP Piura, IMP Chimbote e IMP Tumbes) y en algunos encuentros distritales hasta que el superintendente del Distrito Costa Norte las convocó al viaje misionero que se realizó en junio a Mesones Muro, en el Distrito Nor Oriente Amazónico. Ahí, frente a un auditorio de entre 80 y 100 niños, niñas y adolescentes, presentaron durante diez días distintas dinámicas e impartieron clases de Educación Cristiana, generando tal interés en los niños y adolescentes de Mesones Muro que no dejaron de venir a lo largo de toda la misión y cada vez eran más quienes recibieron así la palabra, entre bailes, historias, títeres, cantos y juegos.

“Cada día los niños preguntaban qué nuevas cosas haríamos en la jornada. Realmente los hemos visto felices. En Mesones Muro sentimos que estos niños necesitaban oír la palabra, lo que hicimos fue responder a esta demanda tratando de conectar con ellos y creo que lo logramos”, afirma Keila. Fue significativo que el último día una integrante de la iglesia les despidiera con un canto en awajún.
Maestras creativas y observadoras
Capturar la atención de niños y adolescentes es el gran reto. “Yo recurro tanto a los medios audiovisuales como a las mismas experiencias que ellos tienen, pues cada edad y cada niño, niña, tiene experiencias únicas”, afirma Claudia Quiroz. Ella es actualmente diaconisa local en Educación en su iglesia, la IMP Pueblo Libre (Distrito Lima y Callao). Fue también maestra y directora de Escuela Dominical ahí. Se formó como profesora de Educación Inicial en el Instituto Diego Thomson y enseña a niños de 4 años en el Colegio María Alvarado. Y es una de las escritoras de los libros guía que elabora la Comisión Nacional de Educación Cristiana de la Iglesia Metodista del Perú.

“El libro guía trae varias sugerencias, juegos, dinámicas, etc, que se pueden aprovechar. También puedes usar mímicas, teatro, títeres. Lo importante es c

rear cierta confianza en los niños, que sientan que tienen la libertad de poder conversar con cualquiera de sus maestros o maestras”, afirma Claudia. Y agrega que los maestros “tenemos que ser muy observadores, cada niño es un ser diferente y tenemos que estar pendientes de cualquier cosa, cualquier cambio que se presente en ellos”.
En la IMP Pueblo Libre se juntan dos contextos diferentes, por un lado los niños que viven en este distrito y por otro lado niños que vienen desde Ventanilla (Callao). “Los maestros tenemos que estar más atentos aún, empeñarnos más en crear la confianza y seguir en forma permanente con este acompañamiento”. Todo el esfuerzo vale la pena cuando los niños corren y le dicen a la profesora “¿me das un abrazo”.
Del franelógrafo al show infantil
Zulema Ramírez se integró por voluntad propia al grupo de maestras de Escuela Dominical de su iglesia, la IMP San Ramón, a los 9 años. Primero fue asistente hasta que “en mi adolescencia, junto con unas amigas, empecé a trabajar con niños haciendo coreografías, animando a los chicos”. Antes de ese momento, recuerda, sus clases en la iglesia eran de alguna manera distintas a las del colegio, menos aburridas porque las profesoras usaban figuritas que pegaban sobre un franelógrafo para contar una historia de la Biblia. Ella siempre buscaba no aburrirse. A los 16 años viajó a Lima, regresó a San Ramón tras casi 10 años y retomó la labor docente en la iglesia. Unos 5 años después decidió dedicarse a los shows infantiles y estudió animación infantil, preparación de talleres con títeres, coreografía y teatro.

“Ya habiendo visto cómo son los shows evangelísticos y el trabajo en los eventos que teníamos para niños, comencé a ponerle esa chispa de animadora en la iglesia, impulsando a los niños a que también se muevan y participan presentándoles coreografías, dinámicas, juegos”. El objetivo que persigue con esto es darles “un tiempo divertido en el que podamos captar su atención para poder transmitirles el mensaje”.
“Usar elementos de entretenimiento en el aprendizaje ayuda porque es una manera de abrir la disposición de los alumnos para la clase”, afirma Zulema con convicción. Aclara que “son juegos o dinámicas con propósito, no cualquier cosa, todo lo que se escoge tiene un por qué y éste es que el tiempo del entretenimiento aporte al mensaje. Porque estamos en una era donde los niños aprenden jugando, vamos a decirlo así”.

Cuando presentó su experiencia en el I Encuentro Nacional de Educación Cristiana Zulema pidió a todas las maestras y maestros que jugaran con pinturas y aplicaciones para hacerse caritas pintadas. Aprendieron que esta técnica, que se usa en fiestas infantiles, puede ser un recurso de aprendizaje ya que permite que alumnos y alumnas se relajen, rían, compartan y se sientan en confianza. En ese momento, señala la maestra, ya es tiempo de hablarles del mensaje de Dios para sus vidas.
Había ánimo alegre y de satisfacción entre las maestras y maestros al término del I Encuentro Nacional de Educación Cristiana. “Hubo mucha disposición de las maestras, que vinieron desde diferentes lugares al encuentro”, agrega Zulema. Está contenta pues varias le dijeron ‘yo voy a hacer esto en mi iglesia’. ¡Lecciones aprendidas!