La desigualdad aún está presente para las pastoras

Aunque hace más de 40 años que la Iglesia Metodista del Perú ordena a mujeres como presbíteras para que realicen tareas pastorales, la igualdad en el ejercicio de su ministerio aún no es una realidad. Tres pastoras metodistas, las reverendas Rosa Córdova, Tania Barrios e Isabel Casilla; evaluaron cuánto se ha avanzado y qué falta para sentirse en igualdad, tanto al interior de la iglesia como en la sociedad.

Las pastoras coinciden en que el gran avance ha sido la ordenación y la consecuente presencia de más mujeres en el pastorado.  “Ahora somos más, hay pastoras jóvenes, estamos interconectadas, hay más presencia y más apoyo. No estamos invisibilizadas en la Iglesia Metodista”, afirma la Reverenda Rosa Córdova, pastora de la IMP Piura.

Reverenda Rosa Córdova

Sí, se les ve, pero no tanto como correspondería al hecho de que las mujeres son el 50% de la población en el país y más del 50% en las iglesias metodistas. De los 7 distritos eclesiales de la Iglesia Metodista del Perú (IMP), 3 distritos cuentan con más de 3 pastoras y 4 distritos tienen 2, 1 ó incluso 0 pastoras.

No dudan en identificar que la falta de igualdad que viven se debe al machismo.  “Como mujeres siempre se da, no solo en el pastorado, se da en todos los ámbitos -también soy administradora-: es por el machismo, el patriarcado”, afirma la pastora Córdova. Y añade:  “Es algo más que enfrentamos y es un reto”.

El año pasado ella fue atacada en las redes sociales por varios hombres como reacción a sus publicaciones en Tik Tok. No eran reacciones a lo que ella decía en los videos, breves reflexiones bíblicas, sino cuestionamientos a lo que es, una pastora. “Usted no es pastora porque no hay eso en la Biblia”, le decían. Ella respondió con un mensaje en el que cita varios pasajes de la Biblia en los que sí se incluye y reconoce a las mujeres.

Estos cuestionamientos no solo se dan fuera de la iglesia. La Reverenda Isabel Casilla, cusqueña, pastora de la IMP Huancayo, señala que “muchas veces pueden llegar a descalificar a la pastora por ser mujer, ncluso miembros de su propia congregación lo hacen, citando una lectura bíblica en forma literal”. 

La pastora Casilla también identifica al machismo como causa principal de las dificultades que afrontan las mujeres en el ejercicio ministerial “Se torna una labor más complicada que para los hombres, ya que la tarea pastoral se practica en un contexto social donde el rol de la mujer es asignado a los quehaceres domésticos y es sometida al poder masculino. Afrontamos los prejuicios de una sociedad machista. Recibimos desde críticas de una sociedad que no acepta el liderazgo de la mujer hasta desconfianzas de una comunidad de fe que por ser mujer pone en duda las capacidades que el Señor nos dio”, afirma.

Reverenda Isabel Casilla

Las diferencias

Para la Reverenda Tania Barrios, superintendenta del Distrito Lima Callao, ejercer el rol pastoral no es tan fácil para las pastoras como para un pastor. “No es un rol reconocido, no está incorporado en la mentalidad de todas las personas. A los laicos, incluso a los mismos pastores les cuesta reconocernos. Hay algo así como una resistencia”, señala. Y esto se aplica incluso pese a que ella es una superintendenta, una autoridad de la iglesia. “Si Ud pone en la misma banca a un superintendente y a un pastor o pastora, siempre hay un reconocimiento al superintendente. Ahora, ponga en el mismo sitio a una superintendenta pastora. No es lo mismo y eso se nota a leguas”.

La falta de reconocimiento a las pastoras es más evidente cuando interactúan con pastores de otras iglesias. Por ejemplo, la pastora Rosa Córdova ha sido vetada de participar en la Confraternidad de Pastores de Piura por ser mujer. “No me dejaron ingresar a la organización. Hubo comentarios como ‘cuándo se ha visto que una mujer esté acá’ y también que si una mujer ingresaba al espacio ellos, los pastores integrantes ‘no podrían hablar libremente’”, recuerda. Antes, cuando un hombre era el pastor de la iglesia de Piura, él sí participaba en este espacio.  

La pastora Barrios también relata haber vivido discriminación en algunos cultos ecuménicos, generalmente liderados por pastores ó sacerdotes. “En un culto ecuménico en una iglesia católica al que asistí mostrando mi cuello eclesiástico la ayudante del sacerdote casi me tiró la puerta en la cara. No la cerró porque venía con otros pastores y durante todo el culto estuve incómoda, no me dieron ninguna participación”.  

Reverenda Tania Barrios

Seguir trabajando contra la desigualdad

Han pasado 41 años desde que se nombró presbítera a la pastora Flora Martínez, primera mujer peruana en obtener la ordenación en la Iglesia Metodista del Perú, en 1985.  La pastora Barrios reflexiona sobre el camino recorrido por las pastoras: “Sí, ya son más de 40 años pero no se ha dado de manera igualitaria. A la pastora Flora Martínez se le ordenó presbítera después de largos años como diaconisa. Y hoy sigue pasando lo mismo. Conocemos casos en que una mujer pasa muchos años como pastora suplente aprobada y nadie le dice ‘pastora si usted cumple con este requisito vamos a darle el nombramiento’. También persiste la desigualdad del número, hay muchos más pastores que pastoras todavía”.

Reverenda Flora Martínez

¿Cómo mejorar esta situación? La inclusión de mujeres en los organismos que deciden nombramientos y cambios ministeriales ayudaría. Por ejemplo, tienen que considerarse situaciones propias de las mujeres, como el embarazo, la lactancia y la demanda de hijos, hijas, en la primera infancia. “Un pastor no da de lactar, una pastora mamá, sí. Cuando yo tuve mi nombramiento pastoral en Lima, tenía ocho meses de gestación y así me dieron dos iglesias. Yo no haría eso hoy en día a una pastora joven. Los nombramientos no dependen de mí, pero si estoy presente en los organismos que deciden, daré mi opinión. Por eso es importante que las mujeres estén presentes en estos organismos, pueden hablar desde la experiencia de las mujeres”, dice la superintendenta de Lima y Callao.

Hay una razón importante, señala la pastora Barrios, para tocar estos temas: “Va a haber, ya las hay, nuevas pastoras jóvenes. Entonces debemos ir viendo también estos temas. Lo que algunas hemos pasado no debe volver a repetirse”.

Abrir las puertas para las que vienen detrás. La historia de las mujeres en todos los ámbitos de la vida se repite también en la vida de las iglesias. Estas pastoras siguen abriendo caminos.  

“A pesar de todo, hacemos nuestro trabajo con esfuerzo y dedicación. Esto tiene que inspirar a las futuras generaciones de mujeres quienes, espero, puedan ser parte del ministerio pastoral con menos obstáculos que en la actualidad”, afirma con convicción la pastora Casilla.  

Las pastoras tienen una elección clara, en palabras de la Reverenda Casilla: “Tenemos que seguir trabajando por un futuro digno y libre de exclusiones patriarcales. Es nuestra responsabilidad”.   

Texto: Mabel Barreto