En este año del Ciclo C, guiados por el Evangelio de Lucas, contemplamos a Jesús como expresión del amor de Dios hacia todos, especialmente los marginados. El año litúrgico se divide en “Tiempos fuertes” y “Tiempo Ordinario”, cada uno con su riqueza espiritual, símbolos y lecturas que nos sostienen en el camino de la salvación.
Caminando con Jesús según el Evangelio de Lucas
Después de la celebración de Pentecostés, la Iglesia Cristiana y entre ellas, la Iglesia Metodista del Perú ha retomado el Tiempo Ordinario, una etapa que se extenderá hasta el 16 de noviembre. Este periodo, también llamado “Tiempo de la Iglesia”, es una invitación a vivir la fe de manera constante, comprometida y transformadora. Este año, el enfoque principal está en el Evangelio de Lucas, que nos presenta a Jesús como el Salvador compasivo, defensor de los marginados y anunciador del Reino de Dios.
¿Qué es el Tiempo Ordinario?
El termino ordinario proviene de la palabra ordinal, que significa “contar”. Se llama así porque las semanas se numeran en orden (por ejemplo, “Tercer Domingo después de Pentecostés”). Es el tiempo más largo del calendario litúrgico, pero también el más fértil. No está marcado por grandes festividades como son los de los “tiempos fuertes” que se dedican a la celebración de eventos centrales de la fe cristiana, como la Pascua y la Navidad, y a los tiempos que los preparan: Adviento y Cuaresma, sino por el llamado a vivir el evangelio en lo cotidiano. Es el tiempo del discipulado, del crecimiento espiritual, del compromiso con el Reino de Dios aquí y ahora.
Lucas: El Evangelio de la misericordia y la inclusión
Durante estos meses, las lecturas dominicales nos llevarán a recorrer el ministerio de Jesús según Lucas. Este evangelio destaca:
- La compasión de Jesús hacia los pobres, enfermos y excluidos.
- La centralidad de la oración en la vida del creyente.
- El llamado a la humildad y al perdón.
- La acción del Espíritu Santo como guía de la comunidad.
Lucas nos recuerda que el Reino de Dios se manifiesta en los gestos concretos de amor, justicia y hospitalidad.
Un tiempo para crecer como discípulos
El color verde que acompaña este tiempo simboliza la esperanza y el crecimiento. Es una invitación a:
- Fortalecer nuestra vida de oración.
- Participar activamente en la comunidad.
- Servir a los demás con generosidad.
- Escuchar la Palabra y ponerla en práctica.
Una iglesia en movimiento
El Tiempo Ordinario no es un tiempo pasivo. Es el momento de ser Iglesia en acción: en el barrio, en la familia, en el trabajo, en la sociedad. Es el tiempo de vivir el evangelio con coherencia, valentía y alegría.
Reverendo Dennis Rojas Huerta



