Un padre de familia recientemente convertido en abuelo, un profesor de física y una joven que quiso estudiar para que las congregaciones de su tierra cuenten con una pastora que tenga formación académica superior se graduaron al culminar su Bachillerato en Ministerios en el Seminario Teológico Wesleyano (STW). José Guardamino Doroteo, Santos Clever Preciado Infante y Cris Vanesa Quispe Mirano son los tres estudiantes de la Clase 2025 del STW que alcanzaron este grado académico.

Cada uno recibió el llamado en el momento que Dios decidió, señaló el Obispo César Llanco Zavaleta en su mensaje durante el Culto de Graduación del seminario, que se realizó el sábado 13. Dios puede llamar en la juventud o puede llamar en la mitad del camino, antes o después, afirmó. “Lo bueno de todo es que Dios te llama, te convoca, y tú lo aceptas. Y allí está la vocación, en responder con el corazón a esa invitación a servir”.

José Guardamino estudiaba Ciencias Físicas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos cuando, asistiendo a reuniones de un grupo cristiano interdenominacional, le sugirieron congregarse en una iglesia. Tras visitar otras denominaciones, decidió hacerse miembro de la IMP Pedregal y fue ahí donde escuchó el llamado. Él respondió. Poco a poco las tareas pastorales fueron cobrando más tiempo y mayor dedicación en su vida y decidió volver a estudiar para convertirse en pastor. José es Predicador Laico en las iglesias metodistas del Perú de Chancay y Huaral en Lima (Distrito Lima y Callao).

Para Santos Clever Preciado el camino recorrido hasta llegar a la culminación de sus estudios no ha sido fácil. Es Predicador Laico desde hace 5 años en la Iglesia Metodista del Perú de Pueblo Libre, en Chimbote (Distrito Costa Norte). En el último año pasó por problemas como la salud de algunos de los integrantes de su familia. “No fue fácil, pero no miré atrás sino hacia adelante”. Y siguió adelante. Siente el llamado como una consecuencia de las respuestas de Dios en su vida.

Vanesa Quispe tenía que caminar dos horas fuera de su pueblo, Huacapunco, a tres horas de la ciudad de Cusco, para poder captar señal de Internet. Eso no fue impedimento para concretar su deseo de estudiar. Nacida en un hogar metodista, notó que la mayoría de pastores en su tierra ejercían el ministerio sin tener estudios superiores. Ella sí quería estudiar en un centro de educación superior para desempeñarse en el ministerio pastoral. Cuando la pastora Teresa Sevillano llegó a Cusco para presentar los estudios del STW, pensó que ésa podría su oportunidad. “Quiero estudiar”, dijo a las autoridades de la IMP y le facilitaron el acceso a los estudios en el seminario metodista. Debía instalarse en Lima. El cambio fue difícil, vivió un choque cultural al llegar a la capital. Pero no se rindió. Y a los 24 años terminó de estudiar. “Hoy termino una etapa pero no termino el llamado sino que lo reafirmo”, dijo cuando le tocó pronunciar el mensaje de los estudiantes. Lo hizo en español y en quechua.

“A partir de ahora ustedes continuarán, seguirán trabajando con una fe y una actitud que evidencie la búsqueda de justicia y la práctica del amor al prójimo como Jesús en su caminar”, dijo la rectora del Seminario Teológico Wesleyano, Rebeca Luza Salazar, al hacer uso de la palabra. “El seminario les brindó las herramientas bíblico-teológicas, pero sobre todo cómo caminar junto con la iglesia del Señor, en y con el mundo”, agregó.
José, Clever y Vanesa son tres vidas entregadas a la obra, preparados para servir. Escucharon el llamado y dijeron “sí”.




