En el Día del Metodismo, el Obispo de la Iglesia Metodista del Perú, Reverendo César Llanco Zavaleta, nos invita a recordar la experiencia de Juan Wesley y a renovar nuestro compromiso con la misión de Cristo.
El 24 de mayo de 1738 es una fecha especial para los metodistas, no solo a nivel del Perú, sino a nivel mundial. Esta fecha principalmente evoca el momento en el que Juan Wesley, allá en Londres, en una pequeña calle llamada Aldersgate, un cuarto para las nueve, nos cuenta que estaba sentado escuchando una pequeña disertación, un comentario, la Carta de los Romanos, leída por un líder laico, no ordenado. Estaba en la última banca y casi sin ganas él se había sentado para acompañar esta celebración del Grupo Moravo con el que él tenía comunicación.
Dice que sintió un extraño calor en su corazón, pero sintió por primera vez la seguridad de que Dios le había perdonado de sus pecados. Pero también es importante destacar, y quiero subrayar aquí, por primera vez pudo perdonar a las personas que lo difamaban, que lo perseguían, que le hacían daño. Ojo con eso, pudo perdonar a las personas que le habían hecho daño.
Juan Wesley escribió en su diario que este 24 de mayo fue ese acontecimiento especial y hoy recordamos cómo la acción del Espíritu llegó a su vida. Pero la acción del Espíritu también se ha seguido manifestando. El 2 de abril de 1739, por primera vez, Juan Wesley salió fuera del templo para predicar.
Después de un debate y una discusión, se fue a una ladrillera en Bristol para anunciar el Evangelio y él mismo estuvo sorprendido por la manera como la gente aceptaba sus pecados, se arrepentía de sus pecados. La acción del Espíritu Santo ha venido trabajando en él a lo largo de los años, desde los procesos de formación teológica, su pastorado, su viaje misionero frustrado en Georgia, Estados Unidos. Ese momento tan especial, el 24 de mayo de 1738 y la experiencia de 1739.
Pero también el Señor ha seguido actuando, caminando con él hacia la perfección cristiana, como bien lo ha descrito Juan Wesley, porque él pudo entender muchas otras cosas en el ministerio. Por ejemplo, la participación de las mujeres como predicadoras. Hermanos y hermanas, recordar esta historia no solo debe llenarnos de alegría, de orgullo, de satisfacción y decir, tenemos una herencia grande como metodistas, tan rica, sino que necesitamos entender que ese Dios, a través de su Espíritu, sigue actuando en nosotros, sigue movilizando a los creyentes, a los discípulos, a las discípulas, metodistas o no, para poder salir fuera de nuestro templo, proclamar el Evangelio con palabra y acción.
Hoy domingo, 24 de mayo, no solamente recordamos la experiencia de Juan Wesley, sino también la fiesta del Pentecostés, cuando el Espíritu Santo llegó y movilizó a su iglesia. Estamos viviendo situaciones difíciles en nuestro país. Es momento en que esa acción del Espíritu también nos comprometa con las necesidades de la comunidad.
Que esa sea nuestra oración, hermanos y hermanas, que el Señor les bendiga.
Pastor César Llanco Zavaleta
Obispo de la Iglesia Metodista del Perú



