El Bautismo

5. ¿Bautismo de niños o bautismo de adultos?

Vemos que existe un problema entre las distintas iglesias cristianas sobre la administración del sacramento del Bautismo, dividiéndose en dos posturas:

1. Los que bautizan a los hijos de creyentes (párvulos);

2. Los que bautizan sólo adultos, para que éstos hagan su profesión de fe.

Es importante notar que ninguna de estas dos posturas tienen textos bíblicos explícitos que sostengan su propia conclusión. Nuestra Iglesia Metodista, por esta razón acepta y respeta ambos criterios.

“Reconoce la validez del bautismo de párvulos, hijos de creyentes;

y respeta la libertad de conciencia de los padres y tutores que

esperan que sus hijos o pupilos reciban el bautismo por decisión

propia.” (Art. 102, inciso E, Constitución de la IMP)

Sin embargo, debido a ciertas críticas de posturas teológicas de ambos lados, encontramos a aquellos que desvalorizan el bautismo de párvulos y a aquellos que desvalorizan el bautismo de adultos. Vemos necesario dar referencias bíblicas de ambas posturas para que cada pastor eduque a los creyentes, y sea el creyente o el padre o la madre del hijo o hija que decida, debido a que la Iglesia Metodista reconoce y administra, no legisla, el sacramento del bautismo.

5.1 Bautismo de párvulos

Partamos del principio que,  la Biblia tiene una unidad (Antiguo y Nuevo Testamento). Existen algunas iglesias que desvalorizan el uso del Antiguo Testamento en cuestiones de fe y doctrina, sin embargo, el Apóstol Pablo insiste en señalar que toda la Escritura tiene autoridad doctrinal para la Iglesia (2a. de Timoteo 3:14-17).

Esto aparece también incluido en los Artículos de Fe de la Iglesia Metodista del Perú al afirmar que:

“El Antiguo Testamento no es contrario al Nuevo Testamento

puesto que ambos, Antiguo y Nuevo, ofrecen la vida eterna

al género humano por Cristo, único mediador entre Dios y él

hombre. Por lo cual no deben ser escuchados los que pretenden

que los antiguos patriarcas tenían una esperanza puesta tan sólo

en promesas transitorias.” (el subrayado es nuestro)

Hacemos esta aclaración, ya que el revisar el Antiguo Testamento nos otorgará algunos elementos, no todos, sobre el bautismo de párvulos.

a) Pacto de Dios con su pueblo.-

En todo el mensaje bíblico se presenta como constante que Dios establece un Pacto con su pueblo: Abraham y su descendencia (Génesis 17:7, 10-11); David y su casa (2a. de Samuel 7:25) entre otros.

Para realizar este pacto Dios llama a personas como Abraham, Moisés, Deborah entre otros, los cuales responden con una fe personal; sin embargo, el “pacto” no tiene como fin las personas, no se agota el Pacto en las personas sino que trasciende para extenderse a su “descendencia”.

Esto se debe a que Dios quiere formar un pueblo, de allí que una y otra vez repite “ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios” (Jeremías 31:31-34; Zacarías 8:8; Cf. Hebreos 8:6; 13:20), ahora bien, todo pueblo es conformado no sólo de adultos sino también de niños.

b) Relación circuncisión/bautismo.-

La marca y el sello del Pacto eterno de Dios con su pueblo, Abraham y su descendencia era la circuncisión (Génesis 17:7; 10-11), como el Apóstol Pablo la llamaba, la señal y la marca de la justicia de la fe (Romanos 4:11). La circuncisión, la señal y marca del Pacto entre Dios y su pueblo se realizaba a los niños de ocho días de nacido (Génesis 17:12; 21:4 y Levítico 12:3) y no existía el argumento de que los niños no tienen capacidad de entender el Pacto de Dios con su pueblo.

Veíamos anteriormente que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento guardan una unidad. Es por ello que el Pacto de Dios con su pueblo del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento guardan una continuidad (Marcos 14:24; Hebreos 13:20-21), por eso se habla del “Pacto Eterno” con Dios. La circuncisión y el bautismo son señales exteriores de pertenecer al pueblo de Dios y por ello guardan una continuidad, razón de ello es que el Apóstol Pablo llamará al bautismo la “circuncisión de Cristo” (Colosenses 2:11-14;  Cf. Romanos 4:11-12 y 2da. de Corintios 1:22).

Concluyendo entonces, si la circuncisión y el bautismo guardan una relación atestiguada por las raíces bíblicas que así lo confirman; y si la circuncisión se practicó a los niños recién nacidos, la pregunta que surge es: ¿Cuál es el impedimento para practicar el bautismo en los párvulos (niños) hijos de padres cristianos?

c. La fe como expresión comunitaria.-

Otro argumento a favor del Bautismo de párvulos, es que existe en el Nuevo Testamento en el libro de los Hechos nueve casos en que se habla del bautismo. En cinco de ellos se ofrece la salvación y también el Bautismo no sólo a individuos sino a “hijos”, “familias” y “casas” enteras.

Hechos 2:38-39: “arrepentíos y bautícese...porque para vosotros es la promesa y para vuestros hijos.”

16:14-15: “Lidia…y el Señor abrió su corazón y fue bautizada, y su familia.”

16:31-34: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa… se bautizó él con todos los suyos.

18:8: “Crispo ...creyó en el Señor con toda su casa…creían y eran bautizados.”

11:14: “serás salvo tú y tu casa.”

10:48; 11:15-17: “mandó bautizarles.”

1a Corintios 1:16: “también bauticé a la familia de Estéfanas.

En la actualidad, la sociedad moderna ha enfatizado mucho el “individualismo” y la “razón”, lo cual ha influido mucho en el pensamiento cristiano y sobretodo en el evangélico, donde la experiencia de la fe es entendida en términos individuales y de uso de razón, esto se evidencia en el bautismo.

En el mundo bíblico, la familia y la comunidad era algo más que la suma de sus integrantes. Donde la persona no existe sino es con relación a su familia y a su comunidad, como en nuestra cultura andina.

Es por ello, que la experiencia de la fe y del Bautismo eran compartidos con sus familias. Ello nos lleva como cristianos intentar recuperar la riqueza de la concepción bíblica, según la cual la fe personal se ubica y afecta a la familia y a la comunidad.

d. La práctica del Bautismo en los primeros siglos.-

Finalmente, otro elemento importante, es la tradición. Para los metodistas, si bien aceptamos como norma suprema la Biblia en cuestiones de doctrina y de práctica, al mismo tiempo valoramos la tradición. Para Wesley, los escritos de los Padres de la Iglesia, nos ayudan en asuntos en donde el sentido de la Escritura es poco claro y discutible. En este sentido, en referencia al bautismo, no debemos desvalorizar las interpretaciones y la práctica del los Padres de la Iglesia:

“Un resumen de la historia de la Iglesia hasta el año 312 d.c., nos

muestra que (con la excepción parcial de Tertuliano) en todas

partes el bautismo de niños de los creyentes era aceptado sin

cuestionar y atribuido a la práctica apostólica. Es muy difícil,

por no decir imposible, entender como la práctica del bautismo

de niños llego a tener una aceptación universal en la Iglesia

de los tres primeros siglos sin dejar huella de controversia,

si tal no hubiera sido la doctrina y la práctica de los apóstoles”[4]

Es importante advertir, que también los Reformadores Protestantes del siglo XVI continuaron practicando el bautismo de niños.

5.2 Bautismo de adultos

a) Relación fe/bautismo.-

El argumento en el que se basan quienes sostienen esta postura del bautismo de adultos, es argumentado en base a la lógica de que “sólo” la persona adulta está en capacidad de tomar decisiones y acciones responsables.

Marcos 16:16: “el que creyere y fuere bautizado será salvo”

Hechos: En el libro de los Hechos de los nueve casos

mencionados, en ocho de los casos se habla

de una relación de fe-bautismo. Por lo tanto,

se concluye que no puede haber acto de

creer en los niños.

b) Aspectos a tener en cuenta sobre el Nuevo Testamento.-

Si bien es cierto que el libro de los Hechos se presenta una relación entre la fe y el bautismo, sin embargo como hemos visto anteriormente en los nueve casos de bautismo que se presentan, en cinco de ellos se hace mención a la unidad familiar que no se rompe (ver citas bíblicas). En dos de ellas se trata de personas solteras y que tenían la familia lejos tal es el caso del etíope que se bautiza (Hechos 8:36-39) y Saulo que tiene su experiencia con Cristo camino a Damasco (Hechos 9:17-19 y 22:16).

Por otro lado, hay que entender que el libro de los Hechos relata las acciones de una Iglesia misionera, por lo tanto siempre habrá conversiones de adultos, pues recién se comienza a predicar el Evangelio en cada ciudad. Por lo tanto, vemos que la relación fe-bautismo se explica porque son bautizos misioneros.

Finalmente, aunque en el libro de los Hechos, encontramos una estrecha relación entre fe-bautismo por las razones antes mencionadas, en el resto del Nuevo Testamento esto no ocurre.

En los Evangelios, en cambio el sacramento del Bautismo es relacionado con la venida del Espíritu Santo, morir en Cristo y con la Palabra de Dios (Marcos 1:4-5; Mateo 3:6-7; Lucas 3:3,7,12); no encontramos una relación fe-bautismo a excepción de Marcos 16:16).

A su vez, la relación entre bautismo y arrepentimiento, solo aparece en el caso del bautismo de Juan el Bautista (Marcos 1:4-5; Mateo 3:6-7; Lucas 3:3,7,12).

En las Epístolas, 14 versículos hablan de la relación entre bautismo con la venida del Espíritu Santo, el morir en Cristo, y con la Palabra de Dios (Romanos 6:3-4; 1a de Corintios 1:13, 16-17; 10:2; 12:13; 15:29; 2da de Corintios 1:22; Efesios 5:26; Tito 3:5-7; 1ra de Pedro 3:21).

Solamente en tres textos bíblicos el Apóstol Pablo va a mencionar los vínculos entre el bautismo-fe, dentro del contexto del Pacto Eterno o la circuncisión (Gálatas 3:27; Colosenses 2:12; Cf. Efesios 1:13).



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