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Leer el texto de Mateo 2, 1-12 (indispensable para comprender)

El pasaje que hoy leemos refiere una historia muy conocida que es la presencia de los magos de oriente que, al ver la estrella, llegan a Jesús. En la tradición cristiana esta semana se celebra la llegada (bajada) de los reyes (en alusión a los magos). A veces hemos invertido tiempo tratando de descubrir los nombres de estos tres magos o indagando si existió un cuarto mago.  Hemos afirmado también que son reyes por los regalos que portan. Y por otro lado, también se ha elaborado una interpretación rápida de este texto que nos ha llevado a concluir que es muy favorable cómo Dios ha protegido al recién nacido, el mesías. Y de esta manera Dios pone a salvo a su Hijo quien nos ofrece salvación.

Es cierto, esta historia nos muestra cómo el pequeño niño es puesto a salvo y librado de la amenaza de muerte del rey Herodes. Sin embargo, quiero invitarles a realizar una lectura detenida que facilite descubrir otros detalles que revelan los entretelones de lo que sucedía en aquel entonces. No solo los personajes de la historia sino sus acciones y la opción que finalmente toman a favor de la vida o la muerte.

Esta lectura detenida nos permitirá identificar algunos contrastes de la vida que se reflejan en la historia, y a partir de estos miraremos nuestra historia actual y reflexionaremos sobre los desafíos del mensaje bíblico para nosotros/as.

El relato empieza con la ubicación de la historia en dos puntos geográficos. Jesús nace en Belén y unos magos de oriente lo buscan en Jerusalén. Noten este primer contraste: Jesús nace en la periferia de la gran ciudad, pero los visitantes lo buscan en el centro mismo de la gran ciudad. Belén es un pequeño pueblo, si acaso una aldea en los alrededores de Jerusalén, la capital. Es decir, el centro de poder político, religioso y económico en contraste con una pequeña aldea, como lo dice el verso 6 “no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá…”

En segundo lugar, la pregunta de los magos ¿dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? nos hace pensar en un rey apenas bebe. Un rey vulnerable. Frente a este infante el gran rey Herodes (que ya ha gobernado casi 35 años) tiembla, tiene miedo y toda su corte. ¡Toda Jerusalén tiembla dice el relato!. (versos 2 y 3). ¿Puede acaso alguien tan pequeño, también indefenso, hacer temblar a otro protegido en su fortaleza y con todo el poder para gobernar?.

En tercer lugar, el versículo 4 revela otro contraste. El rey Herodes, en su corte, reúne a todos los sumos sacerdotes y letrados del pueblo, para preguntarles sobre dónde habría de nacer el Mesías. Quería respuestas que no le pueden dar estas personas a pesar de su preparación. Este cuadro se contrapone al de los magos de oriente que encuentran a Jesús siguiendo la estrella. Según los estudiosos la percepción de los romanos griegos de la gente de oriente no es favorable. Las personas que provienen de oriente son vistas en esa época como esclavas o como libertos (personas que alcanzaron a pagar su libertad). Hay escepticismo por quienes “suelen mirar las estrellas” para encontrar una explicación a la historia. Hay escritos de algunos filósofos de la época y gobernantes romanos que califican con desprecio no solo a las personas de oriente, sino a los llamados astrólogos.

En cuarto lugar, en la línea del primer contraste, es el lugar donde encuentran a Jesús. Es la casa en Belén, un ambiente familiar sencillo. Allí está el rey. No en el palacio de la capital Jerusalén, rodeado de la corte y la seguridad armada.

¡Qué buenos contrastes nos muestra esta historia! Uno descubre que Mateo pone en evidencia no solo la historia de magos que miran una estrella y encuentran a Jesús, sino los detalles que evidencian la gran paradoja de la vida. La seguridad frente a la inseguridad, incluso el temor de quien ostenta el poder frente la vulnerabilidad del recién nacido; la sabiduría oficial frente al conocimiento “empírico”; el poder político, religioso y militar, frente a la sencillez de un rey bebe que vive en el calor de familiar, es decir, la opulencia de la corte frente a la humildad del hogar.

A esto hay que agregar el interés de Herodes por cuidar ese poder, llama a los magos “en secreto” (aunque algunos estudiosos sostienen que esta frase puede traducirse también como “con engaños”) para encargarles que averigüen dónde está el recién nacido. Les dice que “él también quiere adorarle”. Desde el versículo 13 en adelante (que no forma parte del fragmento escogido para hoy) se evidencia las claras intenciones de Herodes: matar al niño.

Entonces, para cerrar estos contrastes, o mejor dicho, en medio de estos contrastes, destaca algo muy valioso. Los magos toman una opción. No son impresionados por el poder, la seguridad o la sabiduría del rey y su corte. Definitivamente no. Ellos optan por la sencillez del Mesías. En su “sabiduría” no aceptada por los romanos, griegos y judíos, van al encuentro de Jesús. Y son capaces de comprender lo que está pasando. Descubren las verdaderas intenciones del rey y no caen en su juego político. Ellos tienen claridad en su opción.

¿Fue sencillo tomar una opción? Definitivamente no. Como visitantes hubiera resultado muy favorable congraciarse con “el rey de los judíos Herodes” que gobernaba hace varios años y tenía el control casi absoluto de la región. Los magos tienen la osadía de no hacerle caso y “tomar otro camino” (verso 12).

Los elementos encontrados en este relato nos pueden ayudar a mirar nuestra historia actual. Estamos leyendo la Palabra de Dios y queremos que ilumine nuestro caminar.

Si pensamos en lo que sucede a nuestro alrededor descubriremos que los contrastes de la vida no se han ido. Están allí frente a nosotros/as. El gran contraste entre la ciudad capital y la provincia, o los pueblos pequeños de las montañas o la costa y selva, sigue vigente. La seguridad que tienen las personas protegidas por su dinero (las cosas que han acumulado) o la sabiduría que han alcanzado a través de “estudios autorizados” (universidades, institutos, o buenos colegios) les hace pensar que saben más que otros y en consecuencia, desprecian. El manejo político en los estamentos de poder de nuestros pueblos, ciudades o país está vigente como en la antigüedad. La búsqueda de poder y el afán por perpetuarse parece ser una constante en la historia de la humanidad. ¡Y con tal de proteger aquellos intereses, se tiene licencia para matar!…y se mata a quien menos puede protegerse.

Hemos llegado a construir una sociedad donde la opulencia y el orgullo hacen que olvidemos el valor y sentido del compartir y velar por los intereses del prójimo. Vivimos en la comodidad, indiferentes a la realidad de quienes apenas sobreviven frente a nuestros ojos. O tal vez estamos resignados y frustrados pensando en que ya nada se puede hacer.

No vengo esta mañana a repetir un discurso de solidaridad y compartir porque es el primer día del año en este colegio. Vengo a leer con ustedes el evangelio e invitarles a sumar esfuerzos en medio de los contrastes que nos toca vivir todavía. Todos los que están aquí, docentes, con mucha o poca experiencia, tienen una gran responsabilidad que Dios ha puesto en sus manos. En un mundo de contrastes se hace necesario tomar una opción, clara y definida. Podemos pasar muchas horas discutiendo sobre cómo estamos, como comunidad, como pueblo, como país. Podemos observar con detenimiento lo que ha sucedido en nuestro país los últimos días. Que gran contraste: La corrupción, el engaño, el abuso de poder, frente a la necesidad de decir la verdad y servir a la comunidad.

Quiero decirles que el evangelio de hoy nos muestra la opción por la vida que tomaron los magos. En la sencillez de su sabiduría optaron por el hogar del mesías, decidieron por el proyecto naciente aún sin saberlo del todo: el anuncio del Reino de Dios. Ellos percibieron todo lo perjudicial del poder político, religioso y militar de Herodes. Fueron capaces de comprender claramente las intenciones del gobernante.

Hoy hablamos con maestros y maestras, y desde aquella responsabilidad hacen un gran aporte en la formación de vidas. Son niños/as, adolescentes y jóvenes que crecen a nuestro alrededor recibiendo de cada uno/a una enseñanza para la vida. También esta comunidad estudiantil es indefensa, es vulnerable y está presta a lo que podamos ofrecerles. Nos abre el corazón sin temor, porque somos sus maestros/as. El aporte que hagamos será valioso en la construcción de una comunidad diferente. La semilla del mensaje que ustedes siembren en los corazones de los estudiantes contribuirá sobremanera a construir una comunidad diferente.

Pero hay algo importante que deben saber, cada uno/a de ustedes debe tomar una opción. Debe ser consciente del lado en que está. No hay medias tintas. Nuestra opción debe ser clara. Y hoy quiero, leyendo el evangelio, invitarles a optar por el reino, por toda la propuesta que Jesús trajo. Y esta opción se refiere a reafirmarnos en la verdad frente al engaño. Significa promover la sinceridad de corazón antes que la deshonestidad. Cada día, nuestros estudiantes pueden encontrar en nosotros palabras que se reflejan en nuestras acciones. Podemos promover la sencillez frente al orgullo que se alienta en la sociedad basado en las cosas que se obtienen. Señalemos el camino del amor al prójimo, frente al egoísmo y la indiferencia. Que nuestra vida sea una muestra constante de la opción que hemos tomado por el reino.

Recuerden que tomar una opción en medio de los contrastes, no es fácil; soñar con construir una sociedad justa, solidaria y basada en la honestidad no es sencillo. Podemos desanimarnos en el camino y optar por la indiferencia. Recuerden que Dios está con nosotros/as. Y con la sencillez, con lo pequeño, con lo marginal o lo despreciado, es posible construir algo grande, y hasta podemos hacer temblar a los que ostentan el poder y tienen tanta seguridad en este mundo. Que Dios nos bendiga. Que Dios nos acompañe.

Reflexión bíblica presentada en el primer devocional del año al personal docente y administrativo del Colegio Andino. Miércoles 03 de enero del 2018.

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