El 15 de marzo de 2020, Martín A. Vizcarra Cornejo, presidente de la República declara el estado de emergencia, para evitar la propagación del Coronavirus (COVID-19). Cuarentena, distanciamiento social, aislamiento social, inmovilización obligatoria, son parte de las medidas tomadas por el Estado Peruano para lograr reducir la curva de contagios.

Los medios de comunicación nacional reportaron datos estadísticos sobre la realidad actual que atraviesa el Perú en tiempos de la pandemia por la COVID- 19.  El 24 de agosto último, el Ministerio de Salud (Minsa) reporta 1,724 nuevos casos oficiales de COVID-19 en nuestro país en las últimas 24 horas, sumando un total de 600 438 contagiados. Por su parte, el INEI indicó que se perdieron casi 2,7 millones de empleos en Lima; es decir, 2′699.100 personas dejaron de laborar, durante el lapso de inmovilización social obligatoria. (Fuente: Diario El Comercio).

Ante esto surgen dudas e incertidumbres, pensamientos racionales e irracionales que aparecen ante la intriga de un “futuro incierto”, reflejando el miedo o temor al contagio, preocupación constante por la situación económica actual y futura de cada familia, afección de la salud y pérdida de vidas de nuestros seres amados.

La situación actual no solo ha generado crisis económica en el país o en cada hogar de los peruanos; lo más preocupante es que, esto también ha ocasionado crisis en salud mental. Esto se manifiesta a través de síntomas de estrés, ansiedad o depresión en las personas;  presencia de problemas psicosociales: Factores psicológicos y comportamentales que afectan al estado médico general; problemas de relación, familiares; problemas relacionados con el abuso o negligencia;  problemas relacionados con los papeles personales (biográficos, de identidad, religiosos); problemas sociales (domésticos, económicos, legales), así como otros (duelo, problema académico, comportamiento antisocial de adolescente, niño o del adulto, simulación, deterioro cognitivo).

Tal como lo revelan los estudios preliminares del Minsa, hay  un incremento significativo de casos de ansiedad. La jefa del Centro de Salud Mental Comunitario de la Universidad Mayor de San Marcos comentó que la línea telefónica 113, opción 5, registra un mayor número de llamadas de personas con síntomas “relacionados a la ansiedad”;  que la mayoría de la población identifica como “estrés”. Actualmente siete de cada 10 peruanos estamos atravesando por un problema de salud mental”, es decir, el 70 por ciento de peruanos ha sido afectado en su salud mental durante la pandemia del coronavirus, detalló la médico psiquiatra del Minsa, Kelly Castro. (Fuente: ANDINA).

Los efectos de la COVID-19 evidencia las desigualdades en nuestro país, entre ellas, las de género. La violencia doméstica es una amenaza que se agrava en estos tiempos de aislamiento, pues a 23 días de decretado el estado de emergencia, se atendió más de 8,000 llamadas a través de la Línea 100;  unas 360 llamadas al día. Además, trasladó a 36 personas a hogares de refugio temporal y atendió a 43 mujeres víctimas de violencia sexual, 27 de ellas —más de la mitad— eran niñas. Así mismo, el 60 por ciento de feminicidios en Perú ocurren en el hogar, de acuerdo con el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público. En emergencias como esta, según la Organización de Naciones Unidas (ONU)- Mujeres y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los riesgos de violencia contra las mujeres y las niñas aumentan en el espacio privado.

No cabe duda de que esta pandemia causada por la COVID-19 ha cambiado totalmente nuestro estilo de vida y lo seguirá cambiando. Por ende, debemos aprender a desarrollar la capacidad de resiliencia; aplicar estrategias o herramientas para manejar el estrés, la ansiedad, la depresión y demás desencadenantes, que nos permita cuidar de nuestra salud mental y la de nuestra familia o comunidad.

¿Cómo cuidar la salud mental?

-Mantenga el contacto a través de videollamadas con amigos y familiares.
-Cuide su bienestar físico: comidas saludables y bien balanceadas; beba suficiente agua.
– Haga ejercicios.
– Cuide su sueño: intente mantener patrones de sueño regulares.
– Evite el  uso de celulares, tablet, tv antes de acostarse.
– Reduzca  la cafeína y cree un ambiente tranquilo.
– Trate de manejar los sentimientos difíciles: Trate de concentrarse en aquello que puede controlar.
– Administre su consumo de medios de información: consulte las noticias en horarios establecidos o limítese a un par de chequeos por día.
– Recopile información de alta calidad: Ayudará a determinar con precisión su propio riesgo o
el de otras personas de contraer coronavirus (COVID-19) para que pueda tomar precauciones
razonables.
-Cree una nueva rutina diaria: intente participar en actividades útiles (limpiar, cocinar o hacer
ejercicio) o actividades significativas (leer o llamar a un amigo).
– Haga las cosas que disfruta: Si no puede hacer las cosas que normalmente disfruta, pruebe
algo nuevo. Hay muchos tutoriales y cursos gratuitos en línea.
– Establezca objetivos: alcanzarlos proporciona sensación de control y propósito: piense en las
cosas que quiere o necesita hacer que aún puede hacer en casa.
– Mantenga su mente activa: lea, escriba, juegue, etc. Encuentra algo que funcione para usted;
– Tómese el tiempo necesario para relajarse y concentrarse en el presente.

Apelar a la fe o creencias religiosas de cada persona

-Mantener comunión con Dios: Orar y leer textos bíblicos donde manifiesten las promesas de
Dios para sus Hijos.
-El líder o pastor de cada iglesia u obra misionera debe mantener comunicación constante con
los miembros de cada familia, haciendo un acompañamiento y seguimiento de las
mismos.
-Motivar a los demás miembros a comunicarse entre ellos, brindarse apoyo moral y espiritual
y de ser el caso, apoyo económico.
– Redes de apoyo en la comunidad ante un caso de COVID-19 en algún miembro de la
congregación.
– Algún miembro de la congregación puede brindar orientación médica, psicológica y espiritual
a alguna familia o miembro que haya sido afectado directa o indirectamente por la pandemia.

¿Cómo controlar el estrés en estos tiempos de COVID19?

Reconocer: observe y reconozca la incertidumbre (preocupación) que se le viene a la mente.
Pausa: no reacciones como lo haces normalmente. No reacciones en absoluto. Pausa y respira.
Retírese: Dígase a sí mismo que esto es solo una preocupación, y esta aparente necesidad de certeza no es útil ni necesaria.
Deja ir: Deja ir el pensamiento o el sentimiento. Pasará. Puede imaginarlos flotando en una burbuja o nube.
Explorar: Explore el momento presente, porque ahora, en este momento, todo está bien.

Recomendaciones generales

– Estilo de comunicación asertiva en la pareja y con los hijos.
– Actitud de escucha activa.- Brindar alternativas diferentes para manejar la situación; diferente a la de los progenitores, sin imponer.
– Acuerdos familiares, responsabilizar a cada miembro de alguna tarea específica en casa.
– Resolución de problemas vs. Solución de problemas.
– Resiliencia: capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente, etc.
– La clave es informarnos de fuentes oficiales y no sobrecargarnos de información innecesaria; mientras nuestras fuentes sean oficiales y científicas será muy difícil caer en estas emociones negativas.

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Ana Silva Palacios (27 años), Lic. En Psicología; trabaja actualmente en el establecimiento de Salud I-2 Narihualá y es miembro de la Iglesia Metodista de Piura.

 

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