Líderes de diferentes comunidades de fe constituyeron este jueves (16/8) la Red Global de Religiones a favor de la Niñez-Perú (GNRC por sus siglas en inglés) y expresaron su decisión de luchar contra toda forma de maltrato y abuso sexual hacia los niños, niñas y adolescentes.

Cerca de siete mil casos de violencia sexual contra menores fueron atendidos por los centros de emergencia del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) durante el 2017; y de enero a marzo de 2018 se han registrado 1,727 casos. Según datos del MIMP el 78 por ciento de las víctimas conocía a su agresor; muchos de ellos miembros o cercanos a la familia. Por este hecho, existen fundadas razones para creer que el número de casos es mayor, pues los menores prefieren callar por temor, vergüenza u otra razón.

La decisión de lanzar la Red Global en Perú fue tomada por representantes de comunidades y organizaciones basadas en la fe, entre ellas la Hna. Esperanza Principio, presidenta de las Hermanas Maryknoll; El Dr. Elías Szczytnicki, secretario general y director regional de Religiones por la Paz-América Latina y Caribe; el obispo Samuel Aguilar, de la Iglesia Metodista y el Mag. Yván Castro, director de World Vision. En la reunión, realizada en el Dazzler Hotel de Miraflores, también estuvieron presentes líderes del Concilio Nacional Evangélico (Conep), de la Unión de Iglesias Cristianas Evangélicas del Perú (Unicep), de la Sociedad Bíblica Peruana, de la comunidad Bahai, de la Iglesia Luterana del Perú.

En la reunión de lanzamiento de la red también participaron María del Carmen Santiago, de la dirección general de Niñas, Niños y Adolescentes, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y Matilde del Carmen Cobeña, adjunta para la Niñez y la Adolescencia, de la Defensoría del Pueblo, quienes expusieron el problema de violencia contra menores en el Perú. Dijeron que la violencia es un grave problema en el país, pero la peor es la sexual, porque causa daños muy graves en la vida de un menor y repercute en su proyecto de vida, en su desarrollo personal.

También estuvo presente Mercedes Román, asesora para América Latina y el Caribe de la GNRC, quien compartió los objetivos de la Red. Dijo que la causas de la violencia son múltiples, y una de ellas es la cultural. Las comunidades de fe pueden ayudar a generar esos cambios culturales, a superar la cultura patriarcal, agregó. También desafió a las comunidades de fe a trabajar no para los nbiños, sino con los niños.

 

El obispo metodista Samuel Aguilar destacó el rol que las comunidades de fe deben cumplir para prevenir y proteger a los niños, niñas y adolescentes frente al abuso sexual. “Las iglesias, templos deben ser santuarios seguros para los menores, lugares donde los niños y niñas se sientan acogidos y donde puedan tener confianza en los adultos”, indicó.

Planteó la necesidad de que la Red formule un código de ética, normas y procedimientos para una relación de convivencia segura entre responsables de programas y los menores, afirmó.

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