Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se recuerda cada 25 de noviembre, la Asociación Femenina Metodista del Distrito Lima y Callao, realizó el 18 de noviembre el taller “En memoria de ellas”, basado en las historias de la vida de Agar (Génesis 16: 1-16) y Tamar (2 Samuel 13:1.26). Una que sufre la discriminación y el peso del poder patriarcal y la otra víctima de incesto.

     En el taller, facilitado por la Rev. Rosanna Panizo, rectora interina del Seminario Teológico Wesleyano, se destacó la importancia de que la iglesia sea una comunidad terapéutica, sanadora, que acoge a mujeres y reconoce la existencia de la violencia de género.

     A continuación una síntesis del taller preparada por la hna. Annie Solís

Agar, la desolación del rechazo (Génesis 16:1-16)

     Sara hace uso del poder que tiene sobre su esclava Agar para enfrentar la esterilidad que atribuye a Dios. Sara nunca la llama a Agar por nombre. Nunca habla directamente con ella. Para Sara Agar es un instrumento, no una persona. Agar cumple su rol de esclava y obedece.

     Al concebir Agar una criatura para su señora, Agar abre los ojos a una nueva realidad que desafía las estructuras de poder. Su visión crea una intensificación del sistema de poder. Agar huye cuando se ve humillada. Ya muy cerca de casa, escucha a Dios, esta esclava visitada por un ángel; este mensajero la llama por su nombre y la reconoce como persona.

     Una de las promesas que recibe Agar es que tendrá numerosa descendencia: ella es la única mujer, una egipcia esclava, que recibe esta promesa, el resto son patriarcas. Ella sigue el mandamiento del ángel, regresa y da a luz a Ismael. Desaparece el protagonismo de Agar.

     Se resalta la paternidad de Abraham, no la maternidad. Al mencionar quién pone el nombre a Ismael es Abraham. Quita el poder de Agar de haber recibido ella el nombre de su hijo. El patriarcado está en control.

Tamar, una violación real (2 Samuel 13:1-22)

     Tamar es una historia de incesto y violación en la casa real. La violencia sexual es un instrumento para demostrar la superioridad y el poder. Hombres conspiran para que en el momento adecuado de efectuar una acción, esta sea posible, y son hombres que después ordenan el silencio y la no denuncia.

     Aquí hay elementos importantes que nos indican importantes roles que fueron también vulnerados:

     Comida: Jonadab sugiere que Amnón le pida a su padre, David, que Tamar le prepare dos pasteles. Se podría tratar de una comida ritual de curación. Tamar, la hija virgen, podría estar ejerciendo funciones religiosas, lo cual hace que la violación perpetrada por su hermano tome otras connotaciones de violencia sexual.

     Ropa: una túnica de mangas estrechas que la caracterizaba como hija doncella del rey; además la palabra ketonet passim es la misma que se usa para señalar la túnica protectora y sagrada que los sacerdotes vestían. Parece que explicar la ropa que llevan las mujeres era (y es) un factor de extrema importancia para comprobar su estatus y condición social, pero también, para resaltarlas como víctimas de abuso y violencia sexual.

     Amnón después de tanto hablar, usa la fuerza y agarra a Tamar por la mano, la mano que preparaba y ofrecía la comida siente ahora la fuerza y la violencia.  “¡No! ¡Hermano, mío!,” es la primera vez que se escucha la voz de Tamar. “No me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza (locura).” ¿De qué locura habla Tamar? ¿Incesto o estupro? Las leyes judías institucionalizaban el estupro, dando poder al violador para tomar a su víctima como esposa. A partir de esta relación asimétrica de género, estas leyes “protegen” a la mujer, pero preservan y confirman el poder patriarcal. Aun viéndose en riesgo, apela a su propia vergüenza, sin éxito. Una vez perpetrado el crimen, viene el odio y la aversión. Amnón la desprecia, no la escucha y da órdenes a su siervo de que bote a Tamar. Él cumple y tranca la puerta luego de que ella salió del cuarto. David se enoja mucho cuando se entera de lo ocurrido, pero no habla directamente con Tamar. Él manda a decirle.

   Teniendo en cuenta la realidad de silencio alrededor de la violencia sexual, norma para las mujeres que sufren cualquier tipo de violencia, la actitud de Tamar es valiente e ilumina nuestra realidad actual. Tamar no es una víctima indefensa, que baja la cabeza y aguanta las amenazas y la violencia efectiva. Ella se defiende y argumenta para salvar su dignidad. Ella ejerce el poder. Quizá este poder sea incómodo para la casa real, con sus luchas de acceso al poder. Así, se usa la violación como instrumento para consolidar el poder masculino. 

   Partimos con la premisa de que Biblia se nos ha sido contada como un cuento de niños, sin oportunidad ni herramientas de leerla, interpretarla y encarnarla. El sistema en el que crecimos, nos educamos y vivimos nos lleva a pensar de una manera. También se nos enseñó a leer la Biblia como historias separadas de nosotras, no como la Palabra encarnada que también relata situaciones que hasta el día de hoy nos afectan. En el taller desarrollamos el análisis desde la perspectiva de mujeres que nos permitió abrir la memoria, recordar situaciones de opresión a la mujer: violencia sexual, abandono, maltrato, estigma, entre otros, que nos hablan de una violencia sistémica hacia las mujeres de la Biblia que permanece hasta hoy.

   Como Iglesia debemos ser una comunidad sanadora, que acoge y que reconoce la existencia de la violencia de género, algo sumamente difícil porque tenemos miedo de asumir su abordaje y las posibles consecuencias de este compromiso. El contexto en el que vivimos nos empuja a ver lo que podemos hacer como mujeres para dar solución a la violencia de género, y a involucrar a los varones en la rueda. La Rev. Panizo, en nombre del STW, se ofreció a desarrollar estos estudios bíblicos de forma periódica, coordinando con la Asociación y sus Sociedades Femeninas.

   Finalmente, celebramos una liturgia de las lágrimas y flores, utilizando elementos como la sal, el agua y fuego, cotidianos a nuestro quehacer con los alimentos, y añadiendo pétalos de rosas, todos ellos para representar nuestras lágrimas por diversas situaciones que afectaron a mujeres en la Biblia, en la historia y en la actualidad, que afectan a mujeres que son cercanas a nosotras y que nos afectan a nosotras mismas, así como los pétalos de rosa que representaban los atributos que cada mujer tiene, puede ofrecer y debe ser.  

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