
Reafirmando Nuestra Identidad Metodista
en Santidad y Servicio
Carta Episcopal Mayo 2012
NO BASTA EL CORAZÓN ARDIENTE PARA LA MISIÓN
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8)
Lima, Mayo de 2012
Estimados(as) hermanos(as):
La gracia y paz de nuestro Señor Jesucristo sean con cada uno de ustedes y familias.
Este mes de Mayo es un mes con muchas actividades y eventos recordatorios, tales como el Día del Trabajo, Día Mundial de Oración, Día de la Madre y Día del Metodismo. Desde ya esperamos recordar y celebrar dichos eventos, generando conciencia entre nuestros miembros de su celebración.
En esta oportunidad quiero reflexionar acerca de un hecho muy importante para el Metodismo, el 274º Aniversario de la experiencia del corazón ardiente de Juan Wesley, ocurrida el 24 de Mayo de 1738 en Aldersgate, Londres, Inglaterra. Bien sabemos que esta experiencia personal de Wesley significó un cambio radical en su vida y en su ministerio. Si revisamos cuidadosamente este acontecimiento, veremos que Wesley no se quedó solo con la experiencia del corazón ardiente, la presencia del Espíritu Santo en su vida, sino que fue más allá de eso. Ahora bien, esta acción es concordante con lo que Jesús dijo a sus discípulos, que después de recibir el Espíritu Santo tendrían poder para ser sus testigos en toda la tierra. Wesley entendió que después de recibir el Espíritu Santo tenía que testificar del amor de Jesucristo a todos los habitantes del planeta. Por otro lado, es bueno recordar que la presencia del Espíritu Santo en la vida del creyente conlleva a dar fruto, tal como lo expresa el Apóstol Pablo en su carta a los Gálatas (Gal. 5:22-23). No es una experiencia estática, es dinámica.
Todo el accionar de Wesley se centra en su concepción de la santidad de vida, que tiene dos aspectos: la santidad personal y la santidad social; la práctica de las obras de piedad y las obras de misericordia. La práctica de una vida en santidad es integral y es esa la nueva propuesta que Wesley hace a la Iglesia. A partir de esa nueva visión, todo el quehacer de Wesley estará centrado en la correcta relación con Dios y la práctica de las obras de misericordia. Él no se quedó en la mera experiencia personal con Dios, sino que experimentó la práctica del amor de Dios con el prójimo.
De ahí que la identidad de todo metodista va por esa vía: amor a Dios y amor al prójimo (Mateo 22:37-40). Es importante recordar la experiencia del corazón ardiente, pero también es importante recordar la experiencia del amor ardiente por el prójimo. Ambas realidades deben mantener un equilibrio en nuestras vidas. Como metodistas debemos estar dispuestos a vivir ardientemente la fe genuina.
Por último, para Wesley la manera de poner en práctica la Misión fue la proclamación del amor de Jesucristo a todas las personas y el hacerlos sus discípulos, reuniéndolos en pequeños grupos, como una forma eficaz del cuidado pastoral, de generar el crecimiento de la Iglesia y el sostenimiento económico. Por eso, el discipulado metodista es integral: espiritual, corporal, económico y social.
Que el Señor de la Iglesia nos anime a enfatizar la práctica de la santidad integral para el cumplimiento de la Misión. Ya estamos enfatizando la práctica del discipulado responsable, la práctica del diezmo, sin descuidar la práctica de nuestro amor hacia el prójimo.
Bendiciones del Señor,
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