Blog Episcopal

2011
Mayo

Carta de los Obispos y Presidentes de CIEMAL

Carta del Concilio de Obispos y Presidentes
del Consejo de Iglesias Evangélicas Metodistas de América Latina y el Caribe

bishopsEl Concilio de Obispos y Presidentes de la Iglesia Evangélica Metodista de América Latina y el Caribe, reunidos en Alajuela, Costa Rica, los días 17 y 18 de mayo de 2011, bajo el lema “Reafirmando nuestra identidad Metodista, en santidad y servicio”, llevó a cabo un proceso de reflexión sobre diferentes situaciones contextuales donde se desarrolla nuestra misión.

Mediante un tiempo de fructífero diálogo entre nosotros, y de oración ferviente al Señor, hemos identificado  diversas fortalezas del ministerio de la Iglesia a lo largo y ancho de nuestra América Latina, pero también hemos presentado al Señor las debilidades de la misión que venimos desarrollando como Iglesia Metodista y le hemos suplicado que nos ilumine con el poder y la sabiduría de su Santo Espíritu para desarrollar nuestro ministerio como discípulos y discípulas fieles de nuestro Señor Jesucristo.

En esta profunda experiencia el Señor nos ha revelado la urgencia que tenemos, como discípulos de Jesucristo, de desarrollar un ministerio de compasión en América Latina.  Ante la situación de injusticias sociales, narcotráfico, violencia, pobreza, corrupción y el pecado que se vive en el continente, son muchos los niños, las niñas, los jóvenes y grandes sectores vulnerables de la sociedad que viven en situación de angustia y sufrimiento.  Ante esta realidad de dolor y de desesperanza, siguiendo el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, que sintió compasión de las multitudes que vivían como ovejas sin pastor   (Mateo 9:35-38), el Señor de la Iglesia nos llama, nos capacita, nos da el poder y nos envía a llevar palabra de liberación y esperanza, a compartir el evangelio a la gente que vive alejada de Dios. 
De la misma manera que nuestro Señor Jesucristo nos consuela, nos levanta y nos da promesas de vida abundante, nosotros, discípulos y discípulas del Señor tenemos la urgencia de llevar con Jesús palabras de consuelo y esperanza a las multitudes que sufren.

Reconocemos la importancia de continuar con el ministerio de la oración intercesora y permanente para que el Señor nos lleve a ser del mismo sentir que hubo en Cristo (Filipenses 2:5), de manera que nuestro ministerio se realice con integridad, misericordia y compasión por las multitudes que hoy viven en sufrimiento y desesperanza.

Como discípulos y discípulas del Señor, debemos desarrollar nuestro ministerio con actitud de humildad, como siervos del Señor; siendo hombres y mujeres quebrantados, eliminando nuestro orgullo, permitiendo que Él nos transforme continuamente para que en el poder de su Espíritu desarrollemos nuestro ministerio de servicio y amor a la humanidad.

Dios llama al pueblo metodista, laicos y clérigos, a desarrollar la tarea de pastorear las multitudes de América Latina. El Espíritu del Señor nos envía y conduce hacia la gente. Hay oportunidades ministeriales en nuestro continente para que vivamos el discipulado como estilo de vida. Nuestro fundamento es Jesucristo, la Palabra de Dios encarnada. Nuestro desafío es vivir en Su amor con profundidad en las Escrituras, en la disciplina de la oración y en el poder del Espíritu Santo, expresando compasión y misericordia por las personas.

Como Concilio de Obispos y Presidentes de la Iglesia Metodista de América Latina nos comprometemos y  disponemos a estar sensibles al mover del Espíritu Santo en aras de esta vivencia de avivamiento y renovación.

Por lo tanto, invitamos a todos nuestros hermanos y hermanas metodistas a unirse en esta búsqueda de profundo avivamiento, a recuperar la herencia wesleyana del calor extraño, del fuego que arde en el corazón.

Rogamos al Señor que nos lleve a vivir en la unidad del Padre y del Hijo por su Espíritu Santo y que nos mueva a reafirmar nuestra identidad metodista en santidad y servicio en el continente Latino Americano.

OBISPOS

Pbro. Pablo Morales Vega      Pbro. Joao Carlos Lopes       Pbro. Jorge Bravo Caballero
Presidente                           Vicepresidente                     Secretario

Carta Episcopal Mayo 2011

SOMOS HEREDEROS DE LA EXPERIENCIA DEL CORAZÓN ARDIENTE

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;  y esto no de vosotros,  pues es don de Dios. No por obras,  para que nadie se gloríe, pues somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas” (Efesios 2:8-10).

obispo_120_01

Gracia y Paz de nuestro Señor Jesucristo sean con cada uno de ustedes.

En este mes de Mayo celebramos 273 años de la experiencia del corazón ardiente del Rev. John Wesley, ocurrida un 24 de Mayo de 1738 en Aldersgate, Inglaterra. Una frase famosa en el cumplimiento de la Misión: "El mundo es mi parroquia" sirvió para que el Metodismo se extendiera por todo el mundo, llegando al Perú en 1877 con el Obispo Rev. William Taylor, para luego consolidarse en 1889 con el Rev. Francisco Penzotti. ¡134 años de presencia en nuestra patria!

Quisiera compartir una apreciación del evangelista Luis Palau acerca del entorno social que vivía el país de John Wesley en el siglo XVIII, que pareciera fuera la nuestra:

“El desorden moral imperaba al comenzar el año 1700. La nación estaba al borde de la desintegración moral. Los vicios de la época eran obvios a todo el mundo; el descaro era uno de ellos. El Primer Ministro de la nación vivía en adulterio abierto. Así le daba un mísero ejemplo a la familia y a la juventud de su día. El teatro estaba totalmente falto de pudor; la literatura era de tinte pornográfico, el alcoholismo reinaba, y los juegos de azar empobrecían a los obreros. "La sociedad en esos días era un vasto casino", escribía el historiador Trevelyan. Las estadísticas de los crímenes y la violencia escalaban alarmantemente; las prisiones estaban recargadas de reclusos, y pandillas juveniles rondaban por las calles de las ciudades asaltando a ciudadanos indefensos.

¿Por qué tal decadencia moral y social? Inglaterra había tenido su oportunidad espiritual, pero la generación previa a John Wesley se había tornado cínica, indiferente, escéptica a Dios y a la Biblia.

‘El clima no era a favor de nada, pero sí en contra de todo lo sagrado y lo bueno entre nosotros", escribió el obispo anglicano de Bristol en 1751. Otro escritor decía: "Entre la gente culta y los dirigentes de la nación, ni uno en cien parece actuar de acuerdo a los principios religiosos. La mayoría los descarta enteramente, y confiesa no creer en la revelación de Dios. No es mejor la situación entre el vulgo, particularmente en las poblaciones grandes’.

‘Entre la mayoría de los hombres de hoy, está de moda el declararse ajenos a toda religión’, dijo un parlamentario de la época.

¡Inglaterra necesitaba un poderoso impacto cristiano! ¡La vida moral había descendido al abismo!

La noche del 24 de mayo de 1738, escuchando la lectura de un comentario escrito por el reformador Martín Lutero, la vida de Juan Wesley cambió para siempre. En sus propias palabras: "Sentí que mi corazón fue extrañamente conmovido, que confiaba en Cristo, y en El únicamente para mi salvación, y me fue otorgada una certeza a mí de que Él había llevado y quitado mis pecados; sí, los míos, y que me había salvado a mí de la ley del pecado y la muerte".

Inmediatamente después de su nuevo nacimiento, Wesley se lanzó a la tarea de evangelizar a toda la nación. Él escribió: "Quiero reformar a la nación; particularmente a la iglesia, y quiero esparcir una santidad escritural sobre todo el país". ¡Qué grandioso objetivo! Aparentemente, sin embargo, era un plan imposible, pero nunca se dio por vencido.

En otra ocasión afirmó: "Tengo un solo punto de vista, el promover en cuanto me sea posible una religión vital, práctica, y por la gracia de Dios preservar e incrementar su vida en el alma de los hombres".

Juan Wesley fue lo que Dios quiso que fuera; primordialmente y sobre todo, un gran evangelista. Wesley sacudió a su primera congregación inmediatamente después de haber recibido a Cristo. El tema de su primer mensaje fue "La salvación por fe". De esa manera, a la edad de 34 años, dio el trompetazo que inauguró el gran avivamiento evangélico del siglo XVIII en Inglaterra y que luego se esparció por todo el mundo conocido. ¿Necesitaba la iglesia tal renovación espiritual? Lamentablemente sí. Los predicadores carecían de ardor y pasión por las almas. "Sus sermones eran secos, metódicos y sin emoción. Entregaban con calma insípida sus mecánicas composiciones", declaró un historiador. Con razón Wesley ansiaba un avivamiento en la iglesia”.
Mayor información la podemos encontrar en: http://www.viviendocondios.com/iglesia-metodista/juan-wesley/juan-wesley-gran-evangelista.html

Quisiera que todos los metodistas, desde los niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, varones, pastores y diáconos, pudiéramos vivir la experiencia del corazón ardiente en Aldersgate y sentirnos que somos herederos de esa hermosa experiencia que cambió vidas y a toda una nación, solo con el poder de la Palabra de Dios y la inserción social de todos los redimidos por el Señor en favor de los más necesitados y abandonados, social y espiritualmente.

Carta Episcopal Febrero 2011

ENTRE DOS CAMINOS PARA EL CUMPLIMIENTO DE LA MISIÓN

“Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal” (Dt. 30:15)


obispo_120_01Muy estimados(as) hermanos(as):

Gracia y Paz de nuestro Señor Jesucristo, sean con cada uno de ustedes y con sus familias.

En el cumplimiento de la Misión, Dios le pone a Moisés dos opciones: la vida o la muerte, el bien o el mal. El pueblo de Dios tenía que optar para poder continuar la Misión que había recibido: ser bendición para todos. Moisés, tenía que optar también en el cumplimiento de la Tarea recibida de parte de Dios: sacar a Su pueblo de Egipto y llevarlo a Canaán. La historia bien la sabemos y sabemos en qué anduvieron Moisés y el pueblo de Dios.

En estos días se escuchan diversas voces sobre nuestro caminar hacia el cumplimiento de la Misión: predicar las Buenas Nuevas, hacer discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enseñar  (Mt. 28:19-20). Algunos quisieran ser la Iglesia de hace cinco años, vivir en forma quieta y tradicional, depender solo de las decisiones de asambleas, no atreverse a mirar el futuro más allá de sus narices. Esta forma de vida, por cuarenta años, no nos ha llevado por caminos de vida abundante y de santidad. El dejarnos llevar por los rumores, chismes, celos, el poner zancadillas, promover el conformismo, son cosas que marcaron la ruta de una iglesia que no queremos ser ya. No vale la pena recordar esos tristes momentos.

Sin embargo, la nueva generación y otras personas, miran con entusiasmo, alegría, esperanza el nuevo horizonte que el Señor ha puesto delante de nosotros y nosotras. Quieren caminar como el pueblo de Dios, luego de haber cruzado el Jordán y disfrutar de las promesas de Dios, beber y comer de la leche y miel. Nuevas canteras van surgiendo y están listas a poner las manos en la Obra de Dios. Son pequeñas criaturas que necesitan beber y comer leche y miel del Señor. Necesitan ser cuidadas e instruidas en la palabra de Dios. En pocas palabras: necesitan ser discipulados en el camino del Señor.

Es por eso que se ha tomado la decisión de caminar por caminos del bien y que generan vida abundante. Esta opción es la única manera de ser restaurados y recibir las abundantes bendiciones de nuestro Dios.

Gracias a Dios, no estamos solos, vienen a nosotros hermanos y hermanas de otras latitudes o regiones, como enviados del Señor para acompañarnos en la Misión. Esta bendición debe ser recibida con gratitud y esforzarnos a realizar la tarea que cada uno ha recibido. No debemos detenernos en los rumores, los falsos testimonios e injurias; hay que seguir firmes y adelante, como huestes de la fe, sin temor alguno que el Señor nos ve.

Carta Episcopal Enero 2011

EMPEZANDO POR DONDE DEBEMOS EMPEZAR


“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (Mateo 28:19-20)

obispo_120_01

Apreciados(as) hermanos(as):

Gracia y Paz de nuestro Señor Jesucristo para con todos y todas.

Doy gracias a Dios por permitirnos continuar al frente de Su Iglesia y seguir cumpliendo la Misión desde hace 134 años en nuestra querida patria. Todo ese tiempo no ha sido en vano. Hemos aportado al reino de Dios todo lo que el Señor nos ha dado y en nuestra patria hemos sido una voz profética. Cómo dejar de lado nuestro aporte a la lucha por la libertad religiosa, donde un grupo de valerosos hermanos y hermanas en el año 1891 decidieron elevar un Memorial al Congreso de la República, reclamando la libertad de cultos. Hoy en día vemos que esta situación ha variado sustancialmente, en el sentido de que ahora hay libertad religiosa y se ha dado un paso muy importante en la igualdad religiosa al promulgarse la Ley  29635 que permite superar esta situación. Confío que pronto seremos iguales ante la Ley y ante Dios sin privilegio alguno.

Pero, empezar un nuevo tiempo siempre conlleva una pregunta: ¿por dónde empezamos?, y ahí es donde siempre perdemos el rumbo y el tiempo, en el cumplimiento de la Misión. Solemos dar vueltas y vueltas como el pueblo de Israel en el desierto. Ante esta tentación, propongo obedecer el mandamiento de nuestro Señor Jesucristo: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…” que es la razón de la Misión de la Iglesia. Por lo tanto, El DISCIPULADO es el énfasis que estableceremos en todo el quehacer de la IGLESIA METODISTA DEL PERÚ para este cuadrienio. Iniciaremos un proceso de renovación, viviremos en santidad de vida, lograremos crecimiento y desarrollo, generando el autosostén de la Obra. Confío en que nadie se oponga, excepto Satanás.

Ahora bien, para lograr este propósito movilizaremos a toda la Iglesia, desde la niñez, la adolescencia, juventud, mujeres, varones, tercera edad, pastores y pastoras, diáconos y diaconisas, misioneros y misioneras. ¡Nadie estará ocioso! Todos y todas son importantes. Se dispondrá de recursos para el cumplimiento y desarrollo de este Programa. Ya se han hecho cambios sustanciales en lo espiritual, estructural, administrativo, económico y financiero. En el Distrito Eclesial de Lima y Callao ya se ha iniciado un tiempo de ayuno y oración por este nuevo tiempo. ¡62 días en oración y ayuno! Cada diez días, grupos de adolescentes, jóvenes, mujeres, pastores y diáconos, se han venido turnando. Toda la Iglesia debe estar a disposición del cumplimiento de la Misión.

Los distritos eclesiales harán su esfuerzo, compartirán sus recursos humanos y económicos. En este asunto, debemos recordar que por casi 20 años los distritos de Lima-Callao y Sierra –Selva han administrado el 100% de los aportes de los colegios, que son de propiedad de la AIMP, para su desarrollo; ahora, el 40% del aporte será entregado a la Tesorería Nacional para el desarrollo de programas y apoyo a los distritos en misión.

En esta empresa, no estamos solos ni lo estaremos nunca. Por la acción del Espíritu Santo, hermanos y hermanas de otras latitudes están viniendo a sumarse en el Desarrollo y Crecimiento de la IMP. Para este mes ya estarán dos parejas de misioneros con sus familias, Ps. Luciano Pereira y Ps. Hugo Pereira, de la Iglesia Metodista de Brasil, Sexta Región. Ellos apoyarán a los distritos eclesiales de Lima-Callao y Nor-Oriente.

Para lograr el avance y desarrollo de la Amazonía, se ha organizado una Comisión de Apoyo, compuesta por siete hermanos. Así mismo, se ha considerado crear el Distrito de Avance Nor-Oriente, nombrando al Diácono Distrital Luis Ruíz Peñaherrera como responsable de dicho Distrito.

Ante estos acontecimientos, no puedo dejar de decir: “Gracias Señor por tan grande bendición.” Es por eso que animo a todos y todas a poner las manos sobre el arado, sin temor alguno, ya que el Señor nos ve. Es hora de dejar de lado cualquier displicencia, dejar de copiar modelos que no responden a nuestra identidad metodista universal, dejar posiciones burocráticas y actitudes infraternas. Desde ya dejo claro, que no perderemos tiempo en atender estos asuntos, lo haremos en su momento, pero desde ya decimos que quienes no deseen caminar junto con nosotros pueden tener la libertad de buscar otros rumbos. ¡Ya perdimos 40 años en discusiones estériles! ¡Es hora de hacer historia y construir una Iglesia que sea santa, justa, solidaria y profética! ¡Esa es la herencia para nuestras generaciones!

Que este año, sea de mucha bendición y prosperidad para nuestra Iglesia y para nuestra patria.

Psje. Bailones 186 Breña
Apartado 1386 Lima-Perú
Telef. +511 4245970
Fax +511 4318995

Galería Fotográfica

Foto del Día

Pedido de Oración

Por la salud

Oremos por nuestros hermanos y hermanas que necesitan salud para sus cuerpos: Dorcas Moscoso, Ps. Bolivar Perales, Evangelina Salazar, Giovana Cutipa Suclli, Ps. Venancio Sucaticona.